
Bajo sábanas, la imagen social y sus prejuicios, y las distintas circunstancias interpersonales, pueden ser igual de comprometedoras y hasta frustrantes, tanto para un varón como para una mujer, pero entendiendo que para poder participar del ruedo, el macho debe, digamos, tener listo sus implementos que por naturaleza tiene y que cobra otra postura en el momento: Dependiendo de esto las consecuencias pueden resultar diametralmente distintas para los protagonistas. Los nervios, la tensión, los problemas, los miedos, los prejuicios, y el cansancio físico o mental son sólo algunas de las mortales barreras sociales que a toda edad uno, primerizo o experimentado, a bien debe sortear con maestría para una imagen decorosa, pero cuyas circunstancias no siempre avalan un final digno en que el buen nombre sea triunfalmente elevado con orgullo y entereza después de una faena envidiable, no siempre...






















