Había quedado a eso de las 5pm, y llegaba, raro en mí, a tiempo, a una de esas calles entrampadas, de una o dos cuadras, características del traspaso del San Isidro tradicional al moderno, cerca al casi extinto Camino Real. Pregunté por Juan José y al oír su nombre salió algo apresurado, confundido y preocupado, para hacerme pasar a la mesa de reuniones de su oficina, un espacio cómodo de asientos y mesa oscura amurallados por cristales opacos en vez de paredes, y esperarlo por unos minutos. Al rato, algo atolondrado, Juan José salió de una de las oficinas para llegar en donde lo esperaba; una conversación larga y entretenida se extendió por largo tiempo abarcando, con cierta timidez y humildad sus inicios como escritor, su paso por el periodismo, sus experiencias, anhelos y planes próximos, mientras me autografiaba, con suma generosidad, su libro insignia, Barrunto, con ya su tercera edición publicada desde setiembre del 2008, cuya puesta en escena, incluso, circula en youtube Un cortometraje, basado en esta novela que se ha convertido en una radiografía narrativa de la Lima urbano marginal, de lenguaje fresco y lúdico, centrada en el mundo de las barras bravas. Un joven escritor que va abriendo paso en el difícil mundo de la cultura en un país donde tan poco crédito lleva el serlo y donde tan poco se lee, gracias al éxito de una novela, que a pesar de su antiguedad, sigue hoy, significándole puertas abiertas y oportunidades que bien debe aprovechar, ganándose un sitial en la literatura del Perú actual.
