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jueves, 9 de octubre de 2008

un rincón de mis recuerdos


Eran las nueve de la noche y permanecía sentado en el muro de la casa de la esquina, en el pasaje de Conococha cuando choca con Belisario Flores, aún iluminado con los faroles de la esquina, las luces de algún auto que recordase esa calle y de la panadería de los chinos, La Flor de Lince. Sentado, intentando acumular valor y si pudiese, algo de soberbia. Mis 'patas' se habían ido a merendar, estábamos de vacaciones y de seguro saldrían más tarde... ¡Pero yo no! inmutable permanecía sentado en el frío cemento que en ese momento pareciese haberse convertido en mi refugio, en mi albergue, en mi lugar seguro. Por fin, atiné a desprenderme del concreto, dando un par de pasos adelante y uno atrás; el miedo siempre, como un virus, me envenenaba dejando síntomas de ansiedad y sudor. Podría abandonar esta vía crucis y estar en el calor de mi casa viendo algún programa de televisión con alguna sonrisa cincelada en mis labios descartando cualquier indicio masoquista, tanto como otras veces, pero no, llegaba a la esquina con el firme propósito de cruzar esa pista que cada vez se hacía más grande y que más de una vez me había visto dar media vuelta y regresar vencido a mi habitación para refugiarme a oscuras, escapando a ojos cerrados al síncopa de Yes o Journey. No tenía prisa, creo esperaba se hiciese más tarde para no tener que confesarme una renuncia reciclada, intentando convencerme de que hice lo posible. Por fin, llegué a la esquina y me quedé observando, llevaba ese vestido con un suave color verde que tanto me gustaba, uno de aquellos con los que acostumbraba pasar por Belisario justo cuando yo estaba sentado en mi refugio, aquel muro color cemento en el que me sentía tan seguro a lado de mis camaradas, en donde, con valor de plástico, acostumbraba piropearla junto a su amiga, para observar luego una coqueta sonrisa de complicidad en su delicado rostro.



-- ¡Hola! -- 


Fue ella quien inicio el diálogo, sentada, observándome con algo de distancia aún entre nosotros; mis gritos mudos no llegaban a ningún destino, sin decibeles, guardados, casi ocultos, dentro de mí.



-- ¿Tú no eres uno de los chicos que nos fastidia cuando vamos a la otra cuadra? -- algo coqueta y con cierta inocencia mal actuada, tal vez adrede, se levantaba de la acera. La virilidad de Hombre de mundo se me había quedado en alguna parte de la acera camino a su casa y no tenía más papeles que interpretar. Sin mucha elocuencia solo pude ser yo mismo. -- Sí, soy uno de ellos --.



Nos quedamos conversando un par de horas hasta que la llamaron para que entrase a su casa. Nos despedimos y acordamos, con notorio entusiasmo, en vernos al día siguiente. Con un beso suave y lento, y con una sonrisa fuerte y nerviosa que denotaba que al igual que yo, ella la había pasado bien, dijimos "Hasta mañana". No me atreví a decirle que salía de viaje, que mi inusitada osadía fue después de varias lunas, a orillas de un vuelo ya programado, ...para el día siguiente, tanto como tampoco me atreví, o más bien sucumbí, a que Juanki, amigo del barrio, quien días antes me aseguró, como en otras ocasiones, que yo le gustaba, me hiciese 'el bajo' con ella. Me fui a la selva, a la tierra de mi madre, Saposoa, por todo el verano pero no dejé de pensar en Erla.

A mi regreso, como siempre, estuve sentado en aquel frío muro. Ella pasó y me miró, yo la miré y el silencio fue más fuerte que yo. Ella mantenía su paso y no quitó su mirada de la mía, tal vez esperando una palabra, un gesto. No se detuvo y nunca más volvimos a hablar; de unas miradas ocasionales de un niño de 12 años nunca volví a pasar.

Siempre se dice que es preferible arrepentirse de lo que uno hizo y no de lo que nunca hizo; no sé si estar de acuerdo. Es un dulce recuerdo que tengo de un niño alucinado que guarda en su memoria, más que a ella, su significado: Tal vez si no hubiese sido así ese recuerdo no sería tan mágico. Creo todos tenemos una fijación platónica, nuestra, propia, unos con estrellas, cantantes, o actores, y otros como yo, más mundanos, dentro de sí mismo, en su pasado, ...en un rincón de mis recuerdos. 







11 Miradas :

fio .....[Responde este comentario] dijo...

no se que decirte; normalmente te diria que la cagaste!, que debiste volver a intentarlo!!, que que pena que no sepas que hubiese pasado pero lo escribes de tal manera que no puedo decirte que esta mal. Pucha Me encanto tu post chiquitoooooooooooooo!!!!!!!!!!!!! parece que en algun tiempo tuviste corazon jajajajajajajaja.que bueno saberlo.

muchos besotototototottes.me encanto tu post

Fio

marco .....[Responde este comentario] dijo...

Bueno, cuando era niño,... jaja, no, es broma!; me alegra que te haya gustado.

Besos


Marco Palacios

Anónimo dijo...

Pues sí, en algún lugar de nuestros corazones siempre tendremos un recuerdo dulce, sano, inocente, como éste, al que podemos regresar una y otra vez con confianza y siempre le sacaremos algo bueno porque nos reconforta. Los niños actúan sin pensar de la forma en que los adultos lo harían.

Recuerdo que un día, en un cinema, al terminar la función, un chico se escondió cerca de donde estaba yo sentada con mis amigas, se colocó detrás de los asientos delanteros, sacó la cabeza y gritó, ¡Vera! ¡Te amo! y volvió a esconderse, mientras otros muchachos que yo conocía, se reían de la escena. Como ya no habían muchas personas en el cine, le pregunté a quién se lo decía, porque mi nombre es Vera.

El pobre muchacho se puso rojo como un tomate, no supo qué decir, y se fue mientras todos los demás muchachos se arrastraban de risa. Años después, nos encontramos y me confesó que no se había dado cuenta que yo estaba allí, que los amigos le dijeron que yo estaba adelante, que se escondiera en esa línea de asientos y que yo nunca iba a saber quién me lo decía. Él confesó su amor platónico por mí a sus amigos, y éstos le hicieron la broma.

Ambos siempre recordamos esta anécdota con risas y mucho cariño. Gracias por compartir esta experiencia, mira, me has traído recuerditos.

Vera

marco .....[Responde este comentario] dijo...

Ese tipo de recuerdos nos vuelve niños nuevamente, sonriendo por aquellas cosas que de infante nos hacían reír; el ser niños de nuevo nos hace mejores personas, no debemos olvidar jugar!.

Besos


Marco Palacios

Luisa Briceño dijo...

Hay, cuantas cosas se me vienen a la mente, tantas anécdotas y situaciones que en algun momento pasé pero que se quedaron grabadas con tinta indeleble en mi cabecita, recordar es volver a vivir pero lo bueno es que solo deben quedarse en el recuerdo y no tratar de traerlos al presente. Por otro lado, no te preocupes Marquito, no eres el único que se enamora platónicamente de un ser humano cualquiera, sin necesidad de que sea un gran actor, cantante o lo que sea, a mi también me pasó buuuuuuuuu lo malo es que se enteró y las cosas cambiaron rotundamente buuuuuuuuu.

Saludos y besos.

PD: por este post te perdono jajajajajaja mentira, no tengo ke perdonarte.

marco .....[Responde este comentario] dijo...

jajajaja, sorry por el arbolito! y aunque no sé si a esa edad uno pueda pretender una relación algo así como dices, se puede pretender algo sano en lo que uno siente para con alguien más!, me recuerda el tema de Fito 11 y 6!!, bonita época.

Besos


Marco Palacios

Silvi .....[Responde este comentario] dijo...

Me hiciste ponerme a pensar que yo en mi vida tengo más amores platónicos que reales... ja ja, siempre hay uno de turno y suelen ser músicos o actores; pero también ha habido los de carne y hueso que simplemente por alguna razón misteriosa, he evitado tratar de volver reales.

marco .....[Responde este comentario] dijo...

Tal vez porque al convertirse en reales dejan la magia en algún momento de la metamorfosis.

Besos


Marco Palacios

Luisa Briceño dijo...

Primero, hey Marco nunca dije que a esa edad hubieses querido tener una "relación" con ella, segundo tampoco dije que yo quería una relación con él porque, tercero, comparto con Silvi, esos "amores platónicos de carne y hueso" son los que no tratamos de convertirlos en reales ya que, tienes toda la razón, la magia desaparecería, al menos yo trato de endiosar al amor platónico (solo a ese) considerándolo como un hombre perfecto y sé que si llegase a tener algo con esa persona más temprano que tarde comenzaría a ver todos esos defectos que no quice ver cuando solo eramos amigos.

Besos...

marco .....[Responde este comentario] dijo...

Luisa, cuando dije "relación", no me refería a un compromiso sólo a lo de enamoramiento, cosa que habías dicho en un anterior comentario, que si eso de alguna manera existe pienso, a esa edad no existe suficiente conocimiento para poder identificarlo!!.

Por otro lado, creo siempre es bueno tener algo dentro de lo platónico: los sueños cuando caen en tierra pierden la utópica forma que nos envuelve y ciega.

Besos


Marco Palacios

fio .....[Responde este comentario] dijo...

abuuuuuu!!!!!!!!!!!!!!sere yo la erla de alguieeeeeeen???????? malo te odioooooo!!!, jajaja, mentira bebe, todo lo contrariooo!!! todos los besos para tiiiiiiiii!!!

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