Es bien sabido que una persona y su valor son más apreciados en el momento en que no están; cuando uno se pierde en la última etapa de nuestra existencia, parece que los defectos y los errores son enterrados junto a nosotros para dar vida sólo a los elogios y a los aciertos; pues es de mal gusto enterrar más al enterrado.
Estuve vagando por la red y hallé unos epitafios muy particulares por lo que, sorprendido me puse a buscar más. Cabe mencionar que fuera de los pertenecientes a personas conocidas, desconozco su veracidad.
“Espero que Cristo cumpla su palabra.” Miguel Delibes.
“Quien resiste gana.” Camilo José Cela.
“Si queréis los mayores elogios, moríos”. Enrique Jardiel Poncela
“Al morir echénme a los lobos. Ya estoy acostumbrado.” Diógenes
“Jesús mío, misericordia”. Al Capone
“Sólo le pido a Dios que tenga piedad con el alma de este ateo.” Miguel de Unamuno
“Si no viví más, fue por que no me dio tiempo.” Marqués de Sade...








