

Ray Winston haciendo de Beowulf, con un cuerpo que jamas soñó tener
El día de ayer asistí al re estreno del filme, organizado por Cineplanet Alcazar en el óvalo Gutierrez, con un valor agregado, el sistema 3D que tanto promocionaba Brunito Pinasco en su tan visto programa Cinescape, que por cierto, tiene un imitador algo humilde en centro américa; sistema que ya se había intentado imponer, en su formato inicial y prácticamente experimental, en los 80, pero lamentáblemente, en películas clase B, por lo que no tuvo mayor relevancia; en mayo de este año, la cadena Cineplanet ha implementado un sistema más avanzado de 3D, en la que digitalmente, obviando las cintas de 35mm, los discos duros de 6 teras aproximadamente, insertados en el equipo de almacenamiento, proveerán de la imagen sin necesidad de un operador que las proyecte, esperando para un futuro próximo se programe y opere desde otro país vía satélite o internet. LLegué algo tarde, a decir verdad, entré a la sala con la propaganda de la Warner en pantalla, con tiempo ajustado para sacar los lentes y colocármelos; la audiencia estaba más interesada en el nuevo sistema que en la película; una serie de sobresaltos, risas y expresiones, que comunmente detesto pero que en este singular momento, participé sin intención; es pues que la sensación y reacciones frente al efecto de espacio y dimensiones del 3D restó importancia, por lo menos de los 30 minutos iniciales, a la historia.



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